Después de recorrer varias clínicas de fertilidad (muy importante), nos sentimos algo perdidos. En muchas de ellas, la atención era correcta, pero teníamos la sensación de ser un número más y de tener que decidir rápido y corriendo si queríamos iniciar ya un tratamiento.
Para nosotros faltaba ese trato humano, la empatía y la sensación de que realmente alguien estaba escuchando nuestra historia. 👐🏻
En Dona i Nen Fertility nos sentimos acompañados y cuidados desde el primer momento. Allí nos escucharon con atención, revisaron a fondo todo nuestro historial médico, y antes de decidir el tratamiento, se aseguraron que no quedara ninguna prueba pendiente. Nos explicaron cada paso con claridad y sin prisas, y eso nos dio una tranquilidad enorme.
Pero el detalle que acabó de marcar la diferencia fue que nos asignaron una embrióloga de referencia, una profesional maravillosa que ya habéis conocido en esta web, con la que teníamos trato directo durante el proceso.
Podíamos llamarla siempre que teníamos dudas, nos mantenía informados sobre la evolución de los embriones (lloramos juntas con algún susto) y además estuvo a mi lado durante la transferencia, dándome la mano.